Sin tenerlas todas conmigo, pero llevada por el placer y la paz que me transmiten todas esas cosas le dije que si. Quien me iba a decir que me engancharía tanto, que me supondría un remanso de tranquilidad y una pausa en el tiempo donde evadirme. Asi que tiempo más tarde, sin llegar a darme cuenta, me encontré contando las horas que me faltaban para poder dedicarme por completo a un collar, a una pulsera... No puedo evitar decir que me desesperé a menudo, con un cordón mal colocado o un color que no entonaba como me hubiese gustado y que me arrancaba una maldición que poco reflejaba mi calma interior...
Lo primero, fue un anillo - No me gustan los brillos - les dije, y acabe haciendolo completo de Swaroski y tragandome mis palabras. Después vino una pulsera con un toque etnico más ajustado a mi estilo...
En la próxima entrada os cuelgo la foto.
Saludos!

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